Bartrina: un maldito español (1/3)

Joaquín María Bartrina (Reus, 1850 – Barcelona, 1880)

 

Empezamos con un poeta cuyas fechas de nacimiento y de muerte, por su corta vida y su ubicación en la segunda mitad del siglo XIX, pueden recordarnos las de los grandes poetas malditos franceses. A lo que hay que sumar una vida muy peculiar y una personalidad heterodoxa (escéptico y materialista, dona al Casino de Reus los libros que compra a condición de que puedan ser leídos por los pobres, funda el Ateneo Libre cuando le expulsan del Ateneo barcelonés, su obra es publicada por la prensa socialista y anarquista…).

 

Pero no es su vida ahora lo que nos interesa, sino su poesía, que refleja de manera intensa, entre irónica y dolorida, el choque entre la fe y la razón, un desgarro interno que comparte con muchos poetas de su tiempo (Núñez de Arce, Campoamor, Manuel González de Prada…) pero que sólo él lleva a sus máximas consecuencias en lo estético, con lo que se anticipa incluso a algunas propuestas vanguardistas:

 

Juan, cabeza sin fósforo, con Juana

paseaba una mañana.

(24 Reaumur, viento N. E.

cielo con cirros) por un campo agreste

 

Y no sólo a los vanguardistas, sino que también se adelanta a la propuesta de “poesía postpoética” de uno de los poetas actuales más interesantes en España, Agustín Fernández Mallo, quien no se cansa de alabar las cualidades poéiticas de la ciencia, como ya lo hiciera, no sin ironía, hace más de un siglo nuestro poeta:

 

¡Y aun dirán de la ciencia que es prosaica!

¿Hay nada, vive Dios,

Bello como la fórmula algebraica

C=pr2?

 

            Otro ejemplo de “poesía postpoética”, esta vez justificando la grandeza de la música con un argumento muy original:

 

            Da una tiple con profundo arte

            un mi bemol; bien pues

            el mi da 603

            vibraciones por segundo.

            Y sumando vibraciones

            por cada nota que brota,

            el que oye, por cada nota

            goza un mar de sensaciones.

 

            Un auténtico poeta maldito español cuya modernidad y logros poéticos vamos a intentar desentrañar en las siguientes dos entradas.

¿Poetas malditos?

   Ya sabemos la historia: Verlaine descubre y rescata del olvido a quienes ahora son nuestros amiguetes (Rimbaud, Corbière, Mallarmé...) y entonces eran menos que nada al lado de insulsos clasicistas del tipo Sully Prudhomme (a quien llegaron a dar el Nobel: la lista de quienes lo recibieron en los primeros años es lo más parecido a una galería del horror y la pesadilla, incluyendo a los españoles...). Es el mejor ejemplo de cómo se suelen marginar las escrituras arriesgadas y valiosas para primar la mediocridad repetida.

 

   Pero tampoco es cuestión de ponerse a llorar o a rasgarse las vestiduras acusando al mundo de un complot universal cuyo primer afectado sería, cómo no, quien acusa. No se trata de ir de maldito por la vida, ni tampoco de adorar ciegamente a poetas extraños por el solo hecho de serlo. Se trata, simplemente, de hablar de algunos poetas olvidados (a veces, por qué negarlo, justamente olvidados) que no solemos encontrar en las antologías y en los cánones al uso, pero que pueden resultar en alguna medida interesantes, siquiera por un aspecto curioso, un poema conseguido, un verso que nos ha tocado. Es imposible que nadie pueda leerlo todo, y por eso no viene mal que alguien pueda decirnos si hay vida fuera de los top ten de la poesía. Y si merece la pena conocerla, y por qué lo merece, o por qué no.

 

   Y acaba esta pequeña intro reconociendo que la mitomanía ha podido a la exactitud a la hora de escoger el título de este blog. Porque no se tratará, no sólo, de poetas malditos en sentido propio, sino, más generalmente, de poetas olvidados, marginados en la actualidad, más que marginales en su tiempo. No hay un mínimo de litros de absenta bebida para entrar a este blog. Es más, grandes malditos, como los citados al inicio, no tendrán cabida aquí, por ser ya demasiado conocidos. Hoy en día Baudelaire, Rimbaud y cia. son más conocidos que Sully Prudhomme, afortunadamente...

  

    ¿De qué época serán estos poetas? No hay límites, aunque en principio el siglo XIX y XX parecen las mejores canteras, por ser los siglos más cercanos, pero también porque es ahora cuando el poeta se separa del poder y puede crear al margen del sistema establecido. En cuanto a los límites espaciales, más bien lingüísticos, se tratará sobre todo de poetas españoles e hispanoamericanos, con posibles incursiones en otras lenguas, sobre todo la francesa. Más difícil, si no imposible, es escribir sobre poetas cuyas lenguas no conoce el crítico: la vieja cuestión de si es posible (o, mejor dicho, hasta qué punto es imposible) traducir poesía.

 

  

“pero no temáis, ¡viva la pepa! y poesía adelante de matriz ópica, poesía siempre y como la nuestra vida de quisque cualquiera tan rico: insoportable, loca, gimiente, tonta, porque sí, porque nos da la gana, porque nos sale de ahí, porque seguimos nuestro instinto y nuestra razón insoportable, deslumbradora y sabia, apetitosa, aunque a veces nos dé asco, pero amigos míos, bah... y para nada, que eso es todo, como ese violín desconocido que desgrana las oleadas del tiempo más allá de nuestros miserables jergones. Adelante poesía pues”

 

 

       (Miguel Labordeta, ¿el gran olvidado del siglo XX español?)

Acerca de poetasmalditos

Poetas malditos, raros, marginales, olvidados

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